Según datos del Banco de España, considera que, tras la inversión en la Construcción, y en Productos Financieros se sitúa una forma de inversión clásica: la inversión en Arte.
Los datos económicos así lo justifican. Las ferias de arte y antigüedades, las casas de subastas y galerías de arte han aumentado sus beneficios en los últimos dos años, alcanzando récords, con aumentos en España de hasta el 32%. Los precios de las obras de arte han subido en los últimos 10 años casi un 20% de media.
El coleccionismo, el mecenazgo, y el enriquecimiento cultural propio y colectivo son las bases de esta afición. Una buena inversión en arte no es algo que se realice a corto plazo. Suelen pasar años antes de que un joven pintor novel se revalorice… en el arte, la antigüedad es un valor en sí mismo. Además, hemos de tener un buen conocimiento del mundo en el que nos moveremos. El coleccionismo de arte es un mundo bastante especializado que requiere del consejo de algún asesor que entienda el mundo del arte y las antigüedades.
No todo son ganancias en este mundo, pues como cualquier inversión, el arte conlleva ciertos riesgos inherentes, mayores cuanto más inexpertos seamos.
Y es que podemos encontrarnos con falsificaciones, precios demasiados elevados o inflados o desconocimiento del medio.
Un buen cuadro, un buen libro antigüo, un jarrón de valor, aporta belleza en el hogar, pero no deja de ser un desembolso que hemos de rentabilizar. Comprar bien y barato, y obtener beneficios fiscales y tener una obra de arte con proyección económica, nos pueden dar una plusvalía muy superior a la que obtendríamos con muchas otras modalidades de inversión.