Una de las conclusiones del Informe económico que el presidente del gobierno presentará el lunes es la necesidad no solo de retrasar la edad de jubilación sino de ampliar el número de años que computan para el cálculo de la pensión.
Según el director de la Oficina Económica del Gobierno, David Taguas “Habrá que ir ampliando la edad mínima de jubilación de conforme a nuestra evolución demográfica”, es decir, la población envejece y la proporción de jubilados por cada trabajador activo aumenta, por lo que la cantidad de dinero disponible por cada jubilado disminuye. Así pues, las medidas parecen obvias: reducir el número de jubilados, aumentar el número de trabajadores activos y disminuir el dinero por cada pensión. Medidas sin duda impopulares, pero que casan con la contundente cita que abre el informe: “Un político piensa en la próxima elección, un estadista en la próxima generación”.
Como suele ser normal, en Europa ya están tomando medidas y están retrasando la edad de jubilación a los 67 o 68 años. Aquí aún nos encontramos en fase de estudios y sondeo social, ya que según anuncian desde el gobierno cualquier cambio en esta materia no se realizará “por decreto”, sino mediante concertación con los diferente agentes sociales.
El informe también habla sobre los dos principales problemas de la economía española: la tasa de empleo y la escasa productividad. En ese sentido, el Fondo Monetario Internacional se pronunció el pasado miércoles urgiendo a flexibilizar las políticas de empleo y abrir sus mercados de telecomunicaciones y energía.