Al contrario de lo que cabría pensar, el indicador de referencia de las empresas petroleras en sus políticas de precios no es el precio del crudo, sino la cotización a nivel internacional de los productos refinados del petróleo.
Las compañías en España usan como indicadores los precios de los derivados del petróleo de los puertos de Rótterdam y Génova. Estas tasas, publicadas diariamente, "están influidas inevitablemente por la cotización del crudo, que marca la tendencia, pero también por una serie de variables específicas de este mercado", explican desde la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP).
El portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), Enrique García, no está de acuerdo y asegura que la influencia de la evolución del petróleo es "muchísima". "Si baja la materia prima, inevitablemente tiene que hacerlo el producto derivado", asegura.
Factores claves
La AOP apunta que la cotización internacional del gásoleo y la gasolina está influida por la demanda y la oferta, igual que cualquier producto. En este mercado en concreto, en la escasez de oferta influye la situación deficitaria en la capacidad de refino.
"En este sentido, hay que tener en cuenta la especial situación deficitaria en el refino del gasóleo por el cambio a motores diésel del parque automovilístico", señala la AOP. La organización comenta que hace diez años existían previsiones de una mayor necesidad de gasolina en el futuro, previsión que no se cumplió y en este momento, más del 70% de las matriculaciones son de vehículos diésel, lo que ha elevado su precio en los últimos ejercicios.
España es el país más deficitario de Europa en gasóleo con unas importaciones netas que ascendieron a unos 14 M de toneladas el pasado año. La compra en el exterior de grandes cantidades de este producto supone afrontar costes importantes de transporte, dada la condición de país alejado de los principales centros de producción. Por tanto, en una situación de subida del precio internacional de este combustible, como ocurre en la actualidad, su exposición a subidas de precios es mayororitaria.
En los precios de los hidrocarburos, también influyen factores estacionales. Tradicionalmente, el mayor consumo de gasóleo se produce en invierno y el de gasolina en verano.
¿Cómo se traslada el precio a las estaciones de servicio?
Según la AOP, la cotización de la materia prima en los mercados internacionales supone un 40% del precio final en el surtidor de las estaciones de servicio. Los costes fijos de transporte, almacenamiento, mantenimiento de existencias de seguridad, comerciales, amortización, remuneración al minorista o margen mayorista aportan el 10% del precio. El 50% que falta son impuestos. Casi nada.
"Esta alta fiscalidad del producto provoca que la variación de los otros componentes del precio tenga una menor incidencia en la evolución de los mismos", indica la AOP. La patronal calcula que una bajada o una subida del 25% en la cotización internacional de un carburante sólo incide en una variación del 10% en el precio de venta al público.
"No entendemos esta explicación", contesta García. El portavoz de la OCU, además, acusa a las petroleras de trasladar los encarecimientos del petróleo "inmediatamente" a los precios de venta al público de los carburantes, mientras que "para las bajadas se lo toman con mucha más calma".
Vía: El economista.es