A pesar de que la tasación de un inmueble es un de los aspectos más desconocidos del proceso de compra, es uno de los más importantes puesto que de ésta depende el monto que el banco nos prestará para financiar la vivienda o inmueble.
Básicamente, la tasación no es más que un informe profesional que recoge el valor del inmueble en el mercado, teniendo en cuenta aspectos como la calidad de los materiales, la antigüedad, la red de comunicaciones o la zona en la que esté situado el inmueble.
Su importancia es clave en la compra de la vivienda a la hora de solicitar el préstamo hipotecario puesto que la cantidad máxima de éste estará limitada por el valor calculado en el informe y así el banco constata que la cantidad de dinero que presta no es superior al valor de la propiedad.
La realización de este informe compete a un profesional denominado tasador que calculará el valor del inmueble de acuerdo a unas normas de valoración. Éste pertenece a una sociedad de tasación o entidad bancaria. Su procedimiento de trabajo es minucioso y riguroso.
Dependiendo del tipo de inmueble, se requerirán determinadas titulaciones a los tasadores, aunque lo más habitual, para el caso de viviendas con destino residencial, es que dispongan de la licenciatura en Arquitectura o Arquitectura Técnica.
El tasador, además, tiene derecho a pedir al cliente toda la información necesaria para llevar a cabo el informe, como copia del proyecto de ejecución, memoria de calidades, etc.
Este profesional cobrará por el servicio según unos honorarios establecidos por la empresa que suelen oscilar entre los 100 y 300 euros.
Lo habitual es que los gastos corran de parte del comprador o solicitante de una hipoteca, aunque la ley establece que el banco y el comprador deben acordar quién realizará esta tasación y quién asumirá estos gastos.